PAUTAS PARA LA FORMULACIÓN DEL PROBLEMA
PAUTAS PARA LA FORMULACIÓN DEL PROBLEMA
Para formular adecuadamente el problema es preciso seguir la
metodología, los pasos del camino lógico, sistemático, que indica la manera de
cumplir cada fase de investigación, en este caso la exploratoria que comprende
revisión bibliográfica, escogencia del tema, estado del arte, delimitación del
tema y planteamiento del problema. Si estos pasos se dieron satisfactoriamente
la formulación del problema tendrá un alto grado de éxito. Es más, si la
metodología ha sido aplicada al pie de la letra y existe un registro de cada
paso llevado a cabo, lo mejor es evaluar lo realizado para estar seguro de los
resultados y entonces sí formular el problema. Cuando se omite algún paso de la
metodología, es alta la probabilidad de que surjan dificultades y la formulación
del problema resulte imprecisa.
Son numerosos los aspectos que pueden considerarse en el
intento de formulación del problema. En el párrafo anterior pueden visualizarse
diversos aspectos como la normatividad, la evaluación y las estrategias, que de
alguna manera se incluyen en las secciones presentadas a continuación, la
consistencia del problema, la relación entre el tema y el problema, el
procedimiento para pasar del planteamiento a la formulación del problema y las
estrategias para evitar los cuellos de
botella en la formulación del problema.
Consistencia
del Problema
El planteamiento del problema puede ser sistemático o
desordenado, puede basarse en conceptos bien definidos o partir de nociones
generales. De todos modos, haya o no un orden, haya o no una base conceptual,
todavía es posible una buena formulación del problema. En realidad, puede
decirse que no existe una sola forma o una forma correcta para el planteamiento
y formulación del problema. En los trabajos académicos de estudiantes que se
inician en la investigación, es normal que se refleje una idea general, vaga e
inconclusa del problema. Como iniciación está bien, el hecho de tropezar, caer
y levantarse es parte del aprendizaje.
Para que el planteamiento sea consistente es preciso aclarar
los conceptos, para lo cual debe explorarse más a fondo el tema y consultar la
teoría existente. Sobre la base de estos conceptos se forman los supuestos y se
preparan las preguntas. El error más común es pensar que las ideas preconcebidas
deforman o sesgan el problema, cuando la verdad es que resulta difícil e
infructuoso trabajar sin ellas (Kerlinger, 1988). En la fase del planteamiento,
después de un tiempo de exploración y estudio preliminar, no es posible
manifestar olímpicamente que nadie se ha ocupado del problema o que el problema
es inédito. Si no hay información sobre el problema, es probable que el
problema no exista o que el problema sea espurio. Por ello, para mayor
seguridad, en los trabajos académicos se pide un informe sobre los antecedentes
del problema, no sobre el tema y menos aún sobre la investigación. Si no hay
antecedentes no se justifica abordar el problema planteado; la ausencia de
antecedentes es la señal de que posiblemente el problema no exista.
Después de señalar que el planteamiento del problema supone
la puesta en escena de los conceptos implicados, puede entenderse por qué un
buen problema debe responder satisfactoriamente a las siguientes preguntas: a.
¿Está claramente definido el concepto o la variable por investigar? b. ¿Existe
relación entre los conceptos o entre las variables? c. ¿Es posible elaborar un
esquema estructurado y jerárquico con los conceptos o las variables?
Se trata en todo caso de conceptos que no sean tan difíciles
ni imposibles de definir que no puedan medirse en una investigación
cuantitativa o caracterizarse en una investigación cualitativa.
Delimitación del Tema y definición del Problema
La dimensión del tema se puede establecer adecuadamente en
los primeros pasos, de tal modo que al llegar al planteamiento del problema se
conozcan los límites conceptuales de
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La investigación. Es común encontrar en la pregunta
problemática, en la formulación, dos o más investigaciones de las cuales no
somos conscientes por su forma implícita. Es inútil considerar todas las
posibilidades dentro de un solo estudio, por lo que cabe establecer los límites
conceptuales. Una de las primeras etapas, por tanto, será la selección de un
asunto que conduzca a una tarea de dimensiones manejables (Selltiz et al.,
1968). Justamente la exploración del investigador mediante revisión bibliográfica,
permite delimitar el estudio y facilitar la definición conceptual, espacial o
temporal del problema. Siendo el asunto de gran envergadura, “no pueden ser
investigados simultáneamente todos los aspectos del problema. La tarea debe
reducirse de tal modo que pueda ser abarcada en un solo estudio o dividida en
un cierto número de sub-cuestiones que pueden ser llevadas a cabo en estudios
separados” (Selltiz et al., 1968: 51).
No sólo se revisan investigaciones avanzadas y obras
especializadas o generales sobre el tema, sino que también se consultan
estudios exploratorios que han despejado algunos problemas dentro de ese tema o
han formulado hipótesis que vale la pena comprobar. Los estudios exploratorios
señalan un cierto número de direcciones interesantes (Selltiz et al., 1968)
para nuevas investigaciones o diseños más complejos. La palabra exploración
sugiere la existencia de una dimensión oculta que debe ser esclarecida con
métodos y herramientas sencillas, que motiva el interés personal y los compromisos
institucionales con la ciencia. Lo paradójico de la investigación es que no se
escoge un tema o plantea un problema por gusto personal o por facilidades que
ofrezca la institución, sino que el tema constituye una línea de trabajo
escogida hace tiempo y convertida en una rutina diaria. En otras palabras, para
el investigador no hay un tema nuevo sino preguntas nuevas, problemas nuevos en
una línea de desarrollo constante, más aún cuando integra un equipo de trabajo
interdisciplinar especializado en un campo de investigación. Esto quiere decir
que el investigador, como profesional especializado, conoce el estado del arte
del problema y está en capacidad de hacerse las preguntas del caso. El
investigador especializado no necesita explorar el tema porque ya lo conoce,
pero sí necesita formular nuevos problemas y hacerse nuevas preguntas. “Un
problema de investigación es cualquier cosa que el investigador encuentra que
no funciona o le resulta insatisfactorio. Debe añadir algo al conocimiento ya
existente (dimensión creativa o acumulativa de la investigación) o contribuir a
la mejora y al cambio de forma significativa (dimensión de la toma de
decisiones)” (Hernández, 1998: 10).
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Cómo
Pasar del Planteamiento a la Formulación del Problema
El primer paso en el diseño de la investigación es reducir
el problema a términos concretos y explícitos (Selltiz et al., 1968: 47). Para
ello basta una pregunta que resume todo lo expuesto anteriormente. La pregunta
de investigación es quizás la tarea más difícil y riesgosa en la etapa de
diseño. Una vez establecido el campo de investigación, se indaga qué aspectos
intervienen y determinan el proceso de investigación y cómo se integran. Para
Hernández (1998) son cuatro los conceptos que deben considerarse: a) los
supuestos paradigmáticos de los que se parte, b) la naturaleza del fenómeno
objeto de estudio, c) las preguntas que se formulan acerca del fenómeno y d) la
metodología que ha de implementarse. Este trabajo no es fácil, todo lo
contrario, pero se logra con suficiente entrenamiento metodológico,
conocimiento, aplicación de las técnicas y bastante creatividad.
La problematización se lleva a cabo meticulosamente a la luz
de las condiciones del procedimiento científico. En la problematización siempre
hay un grado de dificultad práctica o teórica y un riesgo de cometer errores
que afortunadamente pueden corregirse, con un poco de paciencia y
concentración. Frente al planteamiento desordenado que ignora el procedimiento
metódico más o menos riguroso, está el planteamiento sistemático que se
caracteriza por estructurar el discurso problemático en categorías como origen,
diagnóstico y pronóstico o situación problema, síntoma, causas y efectos del
problema. Es más fácil y exitosa la formulación a partir de un planteamiento sistemático,
pero como éste no siempre se consigue con la prontitud deseada, todavía hay
tiempo para ordenar lo realizado con base en algunos criterios.
La idea es revisar los problemas planteados y aplicar uno o
más criterios de los que se listan a continuación para identificar un problema
realmente significativo. Este problema significativo debe aparecer
necesariamente en la formulación. Algunos criterios para la identificación de
un problema significativo son: cientificidad, dominio, actualidad, prioridad,
oportunidad estratégica, viabilidad, interés institucional y motivación
personal
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Lo deseable es que estos criterios sean aplicados no para
identificar en el planteamiento un problema significativo que conduzca a la
formulación, sino para escoger un tema adecuado. De este tema, que muchas veces
es materia de conflicto personal, derivan diversos problemas de investigación
que a lo sumo darán lugar a dilemas técnicos, mas no a cuestionamientos éticos
corrientes en la labor científica. En las primeras fases es pertinente hacerse
las preguntas: ¿qué investigar?, ¿por qué?, ¿a quién beneficia la
investigación?, ¿cuáles son los límites de la moral?, etc. Frente a la
posibilidad de selección de un tema, “existen pocos investigadores sociales que
pueden permitirse el lujo de ignorar el prestigio, las subvenciones para la
investigación y los ingresos personales” (Selltiz et al., 1968: 46). El
investigador social que conoce cuál de sus propias preferencias ha entrado en
juego para la selección de un tema estará más capacitado para prevenirse de
desviaciones que pudieran introducirse en su investigación que aquel que
trabaja con la pretensión de estar guiado solamente por consideraciones
científicas (Selltiz et al., 1968).
Estrategias
para Evitar los Cuellos de Botella
Dos estrategias que permiten avanzar pese a las dificultades
y errores cometidos en el proceso de formulación del problema son la
contrastación y la retroalimentación; con la primera evaluamos la coherencia de
los distintos componentes metodológicos y con la segunda identificamos los
puntos que requieren ajuste.
Podemos comenzar escribiendo qué queremos, como quien
plantea un objetivo de investigación, y contrastar lo expuesto con la
formulación del problema, de manera que pueda establecerse el nivel de
coherencia. La evaluación de cualquier componente metodológico como los
objetivos o la fundamentación teórica, facilita la identificación de fallas
cometidas anteriormente y la retroalimentación mediante el ajuste respectivo.
El investigador debe proceder a mejorar el planteamiento y la formulación del
problema si descubre que el objetivo está mejor planteado, en este caso el
cambio se basa en un logro posterior. Pero también puede volver atrás cada vez
que da un paso adelante en el curso de la investigación.
Metodología
de Identificación del Problema
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Hay muchas maneras de identificar un problema. Un problema
se puede establecer mediante la técnica llamada lluvia de ideas. En la
planeación estratégica se utiliza la matriz DOFA (Debilidades, Oportunidades,
Fortalezas, Amenazas). También se puede acudir al grupo focal o grupo de
discusión y al Enfoque del Marco Lógico (EML) del cual nos ocuparemos en una
próxima ocasión.
Uno de los más utilizados en la academia, pero de vieja data
en la empresa, pues fue creado por el ingeniero japonés Kaoru Ishikawa hace
muchos años como herramienta de su sistema de control total de la calidad, es
el método de diagnóstico.
Los pasos para identificar el problema con el método
diagnóstico son: 1) Hacer una lista de problemas 2) Diferenciar entre síntomas
y problema 3) Categorizar los problemas cuyos síntomas se han observado
(problemas-causa) 4) Establecer el efecto de estos problemas (problema-efecto)
5) Indicar lo que pasaría si no se resuelve el problema-efecto (pronóstico) 6)
Controlar el pronóstico (preguntas y objetivos de investigación)
El método es muy fácil y permite identificar el problema
para hacerse la pregunta, la formulación, y sistematizar. Igualmente conduce a
controlar seudo problemas o tener en cuenta las dimensiones del problema para
efectos de sistematización.
En la figura que se presenta a continuación los problemas a
los lados de las espinas son los síntomas, los problemas encerrados en
recuadros de color naranja son los problemas- causa y el problema al final de
la espina o flecha también de color naranja es el problema- efecto.
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Como puede apreciarse, los problemas encerrados en el cuadro
naranja constituyen la agrupación en categorías de los problemas a los lados de
la espina dorsal del pescado, según la conocida teoría de las 4M (Mano de obra,
Máquina, Método y Material). Esto es posible en los casos en que la
investigación o la gestión tengan un fundamento teórico, pero a veces no hay
tal fundamento teórico, caso de la investigación cualitativa por la vía
inductiva o investigación exploratoria.
Al contrario de lo que muchos piensan, por la idea clásica
de metodología hipotética- deductiva, es posible plantearse como objetivo la
identificación de problemas de investigación significativos en una masa de
información cruda. De hecho, en la investigación cualitativa se hacen preguntas
y se obtiene información primaria de cualquier fuente que no representa
conceptualmente una garantía, pero que contribuye con la masa de información
aportada a lograr un nivel de generalización y descubrimiento de categorías
aceptable.
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Bibliografía
Hernández, F. (1998).
“Conceptualización del proceso de investigación educativa” en Buendía et al.
Métodos de investigación en psicopedagogía. Madrid: McGraw Hill. pp. 1-60
Ishikawa, Kaoru Introducción al control de calidad. Madrid: Díaz de Santos,
1994. Kerlinger, F. (1988). Investigación del comportamiento. 2e. México:
McGraw Hill. 748 pág. Selltiz, C. Et al. (1968). Métodos de investigación en
las relaciones sociales. 2e. Madrid: Rialp. 671 pág.

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